LOS POETAS Y LA GUERRA

LOS POETAS Y LA GUERRA

Leído por el autor, ClaudioSerraBrun, en Izmir, Turkey, el 20Marzo2006, donde el autor es invitado al II Festival Internacional de Poesía de IZMIR, Esmirna, Turquía, del 18 al 21 de Marzo de 2006,  con traducción simultánea al turco por la Profesora Mme. Gertrude Durusoy)


Vivo en paz. Y como casi todo el mundo la siente, vivo la paz como lo natural en el hombre. Sólo los locos, o los fanáticos de las ideologías, o de las sectas religiosas manipuladas por el odio, pueden decir a sangre fría, que el modo de crecimiento para la vida, sea la guerra. Hasta los soldados de todo el Orbe, en el momento en que se encuentran embarcados en la guerra, desean que ésta se acabe pronto, con el menor daño, y que se mantenga la vida propia, para volver cuanto antes a la paz.

Los poetas en tiempos de guerra, desde antiguo, desde el inicio mismo de la poesía, sirven, como todos los hombres, a sus ideales, o a lo que creen, en ese momento determinado de sus vidas, lo que son sus ideales. Y, dependiendo del grado de inclinación de su espalda frente al poder, a quien le paga o mantiene vivo, o le perdona la vida, o le aplaude, los poetas tienen entonces las mismas falencias que todos aquellos que viven y sueñan con mejorar la vida para todos, pero que están sujetos a su circunstancia.

Porque el hálito de vida para el hombre son sus ideales. Y por ellos, arrostra todas las dificultades, se arroja febrilmente a las cosas, y comete los peores y más trágicos errores, pero a veces las acciones más deslumbrantes, que conmueven por su grandeza, amplían el horizonte de lo humano, y cambian el rumbo de la Historia.

Es por esto que todos los hombres, todos, tienen, y muchos aún la mantienen toda su vida, la facultad humana de atesorar los ideales, los recuerdos y los sueños en su corazón, envueltos en el velaje y la imaginería poéticos. Porque es en lenguaje poético como habla el corazón. Y se defiende el corazón de todos los discursos, mandatos y extorsiones de la razón.

La guerra, cuando viene, casi siempre de improviso, inesperada para casi toda la gente, encuentra al hombre desarmado, expuesto frente al sufrimiento. Porque es ahí, en la guerra, en ese estado extraño al crecimiento de la vida, cuando el hombre pierde la más preciada dignidad: Puede irrumpir la muerte violenta en el seno de su familia, en su hogar, llevada por sus pares, o por el enemigo, por las bombas o por el azar ciego de la guerra.

Es entonces, en la guerra, cuando el poeta más se debe empeñar en salvaguardar su independencia de juicio, moral e intelectual, frente a la lucha ideológica y las artimañas de ambos bandos por hacerse con la propiedad de la razón. La razón, como herramienta para exterminar a los que no la tienen, no es razón; es mecánica de muerte, apartada, enajenada de su origen, que es el diálogo, el hermanamiento y la comunicación del género humano.

Y es en la guerra donde un tema se hace más imperioso que nunca para los poetas: El sufrimiento humano. El dolor se esparce por el mundo en guerra, e iguala en su seno a los contendientes. El poeta debe alzar su voz para parar en esos momentos críticos, el dolor del mundo. Y una manera de luchar contra la sinrazón de la guerra, es elevar la conciencia de la igualdad del dolor humano en ambos bandos.

Porque la guerra sólo se vence, cuando el corazón del hombre ve por los ojos de la Igualdad Universal de lo Humano. Aquélla proclama encendida de Amor a la Humanidad, de Libertad, Igualdad, y Fraternidad, que desde más de doscientos años ilumina uno de los mejores sueños de los hombres.

( Leído en el II Festival Internacional de Poesía de IZMIR, Esmirna, Turquía, el 20 de Marzo de 2006, con traducción simultánea al turco por la Prof. Mme. Gertrude Durusoy)

 

 

©ClaudioSerraBrun,Marzo2006
Valencia-España
www.poesur.com
poesur@gmail.com
.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación    Configurar y más información
Privacidad